Casa Ventura & Ventura
Para Mirian, la belleza siempre ha estado en el arte.
Con una infancia al aire libre, rodeada de campo, flores y miel, es imposible no ceder ante la belleza. Su familia sembraba maíz, frutas, verduras y su papá tenía colmenas.
Mirian Ventura llegó a Sayulita hace 11 años. Hace cinco, junto a su hermana mayor, Sugey, abrió la primera versión del espacio que ahora guarda cerámica, flores, candelabros y complementos para el hogar.
Casa Ventura & Ventura reabrió hace dos años aproximadamente, después de trabajos de reconstrucción en el edificio. Diseñado con alma y verdadera ventura, el espacio reimagina la tradición del barro y la decoración del hogar con calidez y familiaridad. El espacio se rodea de paredes color nube y de la luz natural de una ventana amplia que da hacia la calle.
Sobre repisas hay jarrones, platos hondos y esculturas multiformes de cerámica horneada. Aunque la mayoría de las piezas son traídas de Guerrero, algunas son hechas en Oaxaca, Puebla y Veracruz. Una mesa al centro se cubre de velas, arracadas con piedras turquesa, barro y flores con los colores del mar y sus atardeceres.
“La cerámica es muy tradicional. Pensamos en hacer algo más moderno. Si ves las piezas, son diferentes. Al empezar contábamos con diez piezas tal vez, ahora tenemos 200 o 100. Fue toda una aventura, en realidad no tenía un plan, sucedió después de pandemia”.
Desde una montaña en Guerrero, las piezas de cerámica llegan envueltas en ramas de pino y papel periódico hasta llegar al mar de Sayulita. En su primer viaje, solo una pieza de 20 llegó a salvo. En el segundo viaje sucedió lo mismo.
“Solo llegaban dos o tres piezas bien, eran pérdidas muy grandes. Entonces Lorena, la señora que las trabajaba me dijo, bueno, vamos a intentarlo una vez más”.
Las piezas nacen en la montaña a partir del delicado trabajo de la mano humana. Allá, hay pino.
“Lorena fue la que pensó en usar pino. Hicimos la prueba además del papel periódico y rollos de burbuja. Funcionó. Ahora cuando ella me los envía vienen así, envueltos en pino”.
Para recolectar otras piezas, Mirian es la que debe hacer el viaje. Además de la travesía que implica llevar protegida la cerámica hasta su destino final, Mirian visita los talleres de las mujeres que crean las esculturas para seleccionar las piezas que harán su viaje a Sayulita. Uno de ellos es el taller de Lucy. Ahí el ritual es simple: observar y observar un poco más hasta llegar a la pieza correcta.
“Hay unas piezas que tienen mucho detalle. Alejandra es una chica joven, ella me hizo una pieza que parecía un erizo por los picos, me dijo que le tomó dos semanas hacerlo”.
Las flores, por otro lado, llegaron a la vida de Mirian como su vida en el mar — un poco por casualidad. Aunque Sugey era “la de las flores”, con el tiempo Mirian fue dejándose llevar por ellas también. Ahora las flores son un requisito visual en el local. Mirian diseña arreglos florales en el lugar y para eventos, especialmente bodas, en donde en ocasiones incluye piezas de cerámica para la decoración final.
“De pequeña hacíamos coronas de flores. Recuerdo a mi hermana cortando flores y ramas de donde sea y hacía arreglos. Estaban increíbles”.
Los arreglos de Casa Ventura & Ventura se construyen con silencio, poesía y si es el caso, con muchísimo color. Hay flores azules si la inspiración viene del mar, flores blancas si viene del cielo, naranjas si viene del sol, o bouquets rosas si se piensa en la vida. Otros cuentan historias, esos llevan maíz.
Fotos cortesía de Mirian Ventura
J: ¿Tienes alguna rutina antes de trabajar en un arreglo?
M: No lo había pensado pero hace tiempo me pregunté cuándo es que me siento más inspirada, entonces vi que cuando estoy de mal humor el arreglo sale mal. Cuando estoy de buen humor, tranquila y relajada, me siento más inspirada.
O el desorden, si la tienda está sucia, no me puedo concentrar. Debo estar tranquila. En eventos, hago equipo con mi hermana.
J: ¿Cuándo llevar flores a casa?
M: A mí me encanta tener flores después de limpiar. Eso me hace feliz. Te sientes feliz cuando tienes flores en tu casa. Tengo una clienta que ama los lirios, porque dice que los pone en su cuarto, cierra la puerta y cuando entra, está el aroma. Sé que hay a quienes no les gusta el aroma de los lirios porque es fuerte pero a mí me encanta.
J: ¿Tienes una flor favorita?
M: Es muy difícil escoger. Al principio me gustaban mucho los tulipanes, cuando conocí más, ahora ya no sé, siento que me gustan todas.
J: Si diseñaras un arreglo para ti, ¿qué flores tendría?
M: Me gustan los arreglos simples, me gusta mucho el ave de paraíso, esa no necesita compañía, puede ir sola.
En Chiaucingo, Guerrero, cada noviembre en preparación para el día de los muertos, su papá subía hacia los colmenares para abrir cajas y sacar la miel. Él cosechaba miel y en casa, su mamá la exprimía para lograr hervir la cera, la limpiaba y hacía velas naturales con ella.
“Él falleció hace tres años, mi mamá ahora hace las velas de la forma más tradicional, con un aro que ella hizo de un árbol. Le pone clavos, corta un pedazo de hilo donde va la cera, los moldea y así hace capa por capa con una cuchara, la baña, dando vueltas varias veces con el aro. Todo sobre fuego, vela por vela”.
El color de la vela depende de la antigüedad de la cera, entre más tiempo tenga es más oscura.
“Tengo un espacio en mi casa que lo quiero hacer un estudio para hacer velas ahí. Mi mamá me hizo una rueda con una rama de un árbol, le puse los clavitos, ya tengo todo, solo necesito colgarlo y empezar a hacer las velas”.
J: ¿Cómo influye el mar en tu vida y trabajo?
M: Mucho. El mar me da mucha tranquilidad. Surfear es como un arte. Tienes el movimiento, las olas, cómo se mueve tu cuerpo. Para mí es arte, mover los brazos, los pies, es como si estuvieras bailando.
J: ¿Cuándo comenzaste a surfear?
M: Hace como ocho años. Cuando yo me mudé aquí, no sabía nadar. Creo que fue lo mismo que pasó con las flores. No me atraía, después de un año que llegué y trabajé en una escuela de surf, sucedió poco a poco. Fue un reto muy grande para mí, aprender a nadar y aprender a surfear.
J: Has competido, ¿cierto?
M: Sí, he competido solo aquí.
J: ¿Recuerdas tu primera tabla?
M: Sí. Una 9’0 de Bing Surfboards color verde agua.
J: ¿Cuál sera la relación entre el surf y las flores?
M: Para mí hay arte en los dos. Cuando me veo surfeando, me siento femenina, al igual que al hacer un ramo de flores, hay mucha creatividad en los dos.
Palabras y fotografías en 35 mm por Jossie Ayón.
Conoce Casa Ventura & Ventura
Calle Marlin 15, col. Centro, int 11.
Sayulita, México